miércoles, 7 de diciembre de 2011

MENSAJE PARROQUIAL

El adviento  ha llegado  y nos hace oir su voz, como Juan el Bautista hacía oir  su voz en el desierto de Judea. El mensaje es el mismo de entonces: “ Preparen el camino al Señor”, porque es el mismo Señor quien ahora viene a nosotros. Dios mediante, celebraremos  su nacimiento en Navidad, pero queremos reconocerlo y acogerlo cada día en los acontecimientos que vivimos y en las personas que tratamos, y estar así preparados para recibirlo al final de nuestro tiempo y al final de los tiempos.

Desde el inicio  de la historia de Dios anunció la  llegada del Salvador. Jesús es la Buena Nueva  del amor de Dios, nuestro Padre: “Tanto amó Dios al mundo que le envió a su propio Hijo, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna”. Jesús es la respuesta  salvadora  de Dios a la humanidad que se ha dejado engañar por la mentira del mal  y ha sembrado temor, inseguridad y muerte en el corazón de las personas, en la intimidad de los hogares, en la vida de las comunidades. Él es la Buena Nueva de Dios que nos trae la paz. Él viene a darnos su Santo Espíritu  para que podamos  transformar “ las espadas en arados y las lanzas en podaderas”, “tratar a los demás como queramos ser tratados” y con el perdón vencer el odio. Él es nuestra paz. Es la Buena Nueva del amor de Dios que toca a nuestra puerta y nos pide permiso para entrar en nuestra persona y transformar nuestra vida.

Vivamos la Navidad en familia. Que el Nacimiento de Jesús  transforme  y fortalezca nuestras familias  como educadoras y constructoras de paz. Su presencia como el Emmanuel, el Dios con nosotros, transforme y fortalezca nuestras familias como educadoras y constructoras de la paz. En ellas se vivan “ la justicia y el amor entre hermanos y hermanas, la función de la autoridad manifestada por los padres , el servicio afectuoso a los miembros más débiles, porque son pequeños, ancianos o están enfermos, la ayuda mutua en las necesidades de la vida, la disponibilidad para acoger al otro y, si fuera necesario, para perdonarlo”.Que cada familia sea en la sociedad un eco del mensaje de los ángeles en Belén: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra a los hombres de paz”, para que cada vez  más toda la humanidad podamos mirarnos como una sola familia y vivir como hermanos.

Un saludo afectuoso y mi gratitud a todos ustedes queridas catequistas, queridos catequistas por ser portadores de la Buena Nueva del Nacimiento de Jesús  para sus hermanos. El Señor le bendiga y siga haciendo de ustedes bendición suya en su familia y en su comunidad parroquial.
Afectuosamente:
Excmo.Mons. Leopoldo González González
Obispo de la Diócesis de Tapachula, Chiapas.

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